Tarta de Santiago

Hacía mucho tiempo que quería elaborar la tarta de Santiago porque siempre que la he comido en restaurantes me ha gustado mucho, asi que la había puesto en mi lista de repostería para estas semanas de confinamiento.

He buscado un poco los orígenes de esta tarta porque este es un postre muy tradicional en Galicia y tenia curiosidad por saber un poco mas sobre él.

A pesar de que apenas existen almendros en Galicia, su consumo y comercio puede atestiguarse desde la Baja Edad Media. Era importada por vía marítima desde las tierras del Levante español. Por su escasez y carestía, la almendra fue un alimento consumido preferentemente por los más ricos, sobre todo, como sobremesa-  es algo distintivo de los postres de las mesas acomodadas gallegas al menos desde el siglo XVI.

Entre las múltiples especialidades atestiguadas históricamente, la más difundida en la actualidad es, junto con los almendrados, la Tarta de Santiago. El precedente más inmediato de este dulce podría encontrarse en la torta real consumida en las colaciones de grados de la Universidad de Santiago ya en el siglo XVI (1577). La colación de grados es un acto académico que corresponde al otorgamiento de títulos a los alumnos que culminaron un plan de estudio académico de grado y/o posgrado.

Sin embargo como tal, la primera receta que recibe el nombre de tarta de Santiago se encuentra en el cuaderno de confitería de 1838 de Luis Bartolomé de Leybar, desde donde se comienza a extender en todos los libros de repostería gallega.

Aunque no queda claro aún cuál es su origen preciso, sí que se sabe bien por qué se aplica la silueta de la cruz de Santiago sobre el bizcocho. Es una historia de 1924 cuando José Mora Soto, fundador de la compostelana Casa Mora, buscó la forma de darle un toque de distinción al postre, iniciativa que fue seguida por todos los reposteros compostelanos.

La peregrinación a Santiago a través de las distintas rutas jacobeas, ha traído a Galicia, multitud de visitantes, lo que ha servido para divulgar el conocimiento de este producto típico de la repostería gallega fuera de sus fronteras.

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Bolitas de queso quark

Me había propuesto no hablar de la situación tan grave que estamos viviendo con el Covid-19 porque todos estamos cansados de todas la noticias con las que nos bombardean cada día, pero la verdad es que es complicado no hacerlo. Me gustaría poner por escrito algunas reflexiones y sentimientos.

Mi primer sentimiento es tristeza, por la falta de solidaridad entre los países, y aun peor incluso entre las comunidades autónomas de mi propio país. Los nacionalismos que estamos viendo por todo el mundo son casi peor que el propio virus: El presidente Trump propuso investigar en Alemania una vacuna solo para su país, Turquía ha bloqueado un cargamento de respiradores para España para su propia utilización. El primer ministro Holandés Marc Rutte, llegó a insinuar que Holanda no podia poner en riesgo su economía para favorecer a los países del sur… 

El segundo sentimiento es de incredulidad e impotencia por las irresponsabilidad de todos los gobiernos en su acción tardía contra este virus. En que pensaba Boris Jonhson cuando recomendaba para su pais la “inmunidad colectiva”? o Bolsonaro cuando ninguneaba al virus diciendo que era un “Resfriandinho”?. Trump no se ha quedado a tras y fiel a si mismo ha llegado a decir “que es peor el remedio que la enfermedad”. Que clase de líder politico puede decir que si hay menos de 100,000 muertos “habremos hecho un buen trabajo”?. El Presidente de Bielorussia ha dicho “Aquí no hay virus ¿los has visto volar? yo tampoco. El deporte, sobre todo en el hielo, es la mejor medicina contra el virus”. Así está el panorama mundial, lleno de lideres excéntricos que solo se miran su propio ombligo. Y en muchos otros gobiernos como el Español la dinámica ha sido la de girar día cabeza ante lo inevitable. Han tardado en reaccionar a pesar de ver lo que estaba pasando, y esto está costando desgraciadamente muchas vidas.

Mi tercer sentimiento y el mas preciado es de gratitud y reconocimiento a todas esas personas que se juegan su vida y la de su familia por ayudar al resto. Hay miles de personas que trabajan a diario con miedo pero también con energía y positivismo para ayudar al resto y esto es de admirar.  En muchos barrios se han organizado para ayudar a aquellos vecinos que necesitan de ayuda, hay personas que cocinan y preparan comidas para los que no tienen, hay psicólogos que ofrecen su tiempo para asistir a personas que necesitan de ayuda y hay miles y miles de historias preciosas en las que se puede ver la solidaridad y empatía de las personas hacia los mas necesitados. 

Ojalá cuando termine esta situación todo no vuelva a ser como siempre, ojalá que todos seamos mejores personas.

Os dejo una receta de una bolitas de quark que nos encantan. Las hemos comido muchas veces cuando íbamos a comprar a Alemania desde Bruselas.

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